Mi lista de blogs

lunes, 15 de junio de 2015

La Fiebre por el Queso Mágico



Ficción.- 
Guilo Guzmán 

Hace ya algunos años estaba de paso por la ciudad de Santiago de Chile. El diario para el que trabajaba me había encargado un informe amplió sobre las bondades turísticas de Santiago y otras poblaciones del país más sur de América. Aprovechando la ocasión fui a visitar a un colega en el rotativo que laboraba y fue allí que conocí a Violeta Pizarro, mujer de rasgos araucanos y de piel quebradiza – es de suponer por el frió casi ártico de la zona y su condición de humilde agricultora.


Violeta nos contó con documentos en mano como conoció a Briggite de nacionalidad francesa y la cual fue presentada en calidad de empresaria por una amiga. Mi compatriota (la hoy presunta estafadora) vendía bien la idea de estar de paso y en busca de manos obreras y capital fresco para invertir en unos quesos de gran valor en el mercado de la cosmetología en Francia.


La europea proveía materia prima y capacitación para los interesados. El círculo virtuoso cerraba luego que el producto era vendido en su país y regresaban las remesas del negocio inexistente.


Nuestra amiga chilena aplicó varias veces, al parecer todo era legal, la mujer “inspiraba confianza”, dice Violeta, mientras hace fuerza por evitar que caiga un líquido acuoso desde sus ojos. Esa confianza hizo posible que ella depositara fuertes sumas de dinero. Al comienzo las cosas fueron bien, incluso recibió buen dinero por la venta del cotizado producto, y entonces empezó la publicidad del boca a boca y recomendó a gente cercana, quienes llegaron atraídas por el oro, iban como ratones por el queso – y lastimosamente para ellos esta no era ninguna metáfora.


La red piramidal de cientos de personas (según las denuncias públicas hechas primero en Chile y ahora en Francia) creció y se multiplicó. Ya para el año de 2007 sólo en Chile y Perú sumaban cientos los perjudicados.


La búsqueda de Briggitte ahora conocida con el alias de Madame Quesos no fue fácil. 

Conocí de primera mano que había ingresado a Francia aproximadamente en el año 2008 por una fuente que trabaja en la policía de migración.  Mi informante era confiable. Ya el caso generaba espectativa tanto en Chile, como en Francia. Las autoridades tomaron el caso y ofrecí no interrumpir su trabajo, sin embargo, debo admitirlo,  no pude cumplir mi palabra. Seguí de cerca las pistas de una mujer de aproximadamente 70 años, piel blanca y de una apariencia amigable. Así me la había descrito Violeta y así la buscaba en casas de arrendamientos, bares de la ciudad e incluso con hombres que ganaban su vida de forma promiscua. Nada de eso resultó, la mujer era un misterio para mí y para la policía francesa.


De cómo el queso volvió loco a más de uno.


Bajo la promesa del gran negoció Briggitte empezó a introducir un kit que contenía  un polvo de fermento lácteo y pañuelos de seda, con el que se podía preparar un queso de particulares propiedades embellecedoras para la piel, que luego en Francia su valor se cuatriplicaría y regresaría convertido en valioso metal. ¡Dinero! ¡Querido Dinero!. 

Hubo gente que vendió propiedades, empeñó joyas y remató sus animales. Todo con el fin de acceder primero a un kit, luego a dos y así el negoció se convirtió en una suerte de vicio adictivo similar al que deben sentir los jugadores de azar.

La caida de el negocio lacteo.

Con toda la información antes detallada en manos de la policia, la mujer era buscada en todos y cada una de las 27 regiones francesas y en pasos de frontera. Pero no fué allí donde fue capturada. En una elegante habitación de hotel del centro parísino, justo cuando el trafico se vuelve más intenso en el centro de la capital. Briggite permanecía tranquila disfrutando de un dessayuno típico frances un pain et confiture, baguettes, abiertas por la mitad y untadas en mermelada y mantequilla , acompañada de un apetecido queso camembert. Producto lacteo que es posible no disfrute por un largo tiempo, si es condenada en el juicio que cierra esta semana.   

Nota: Si llegó hasta esta linea quiero contarle que la presente historia fue adaptada de una noticia  que me encontró en el puesto de periódicos. Todo es ficcionable en este Taller de Historias Mínimas.







No hay comentarios:

Publicar un comentario

La palabra es nuestro mayor tesoro, no lo guardes compártela.